Restauración de fachadas.

A lo largo de los años, he tenido que realizar un buen número de proyectos técnicos, para actuaciones correctivas, en muchos casos, destinados a la restauración de fachadas, principalmente, con aplacados de piedra y barandillas de hierro, de la mayoría de las fincas, de los años 60, 70 y 80.

El principal problema de estas fachadas, radica en los materiales utilizados y en la ejecución de los trabajos, que con el paso de los años, son los causantes de los tan peligrosos desprendimientos de los aplacados, de la piedra frontal y de la degradación estética que sufren.

Las barandillas están fabricadas con perfiles tubulares -y por tanto, huecos- de hierro. Los extremos superiores, no son estancos, porque no están sellados perimetralmente y tanto la humedad ambiental, así como el agua de la lluvia, se filtran en su interior, que tampoco está protegido de ninguna manera, ya que la pintura sólo protege la cara exterior, y esto provoca una oxidación lenta, que termina con la total destrucción de los perfiles. Esta situación es muy peligrosa, ya que la barandilla pierde toda su resistencia, el riesgo de rotura es muy alto y la seguridad queda seriamente afectada.

Montante principal de barandilla,
afectado por la oxidación
Montante principal de barandilla y armado de hormigón,
afectados por la oxidación.

Montante de barandilla, completamente seccionado
por efecto de la oxidación.

Los montantes verticales de la barandilla, están empotrados en el murete o zuncho que la sostiene. Estos montantes, formados por perfil tubular de hierro, son un conducto directo de agua de lluvia hacia el interior de la obra, deteriorándola rápidamente.

Montante principal de barandilla y frente de forjado,
afectados por la oxidación.
Detalle de los daños ocasionados.

Detalle de la afectación de la unión entre
montante y armadura de hormigón

Los muretes, que sostienen las barandillas, están armados con varillas de hierro, que con el agua de lluvia, que se ha conducido a través de los montantes, se pudren y aumentan de volumen, rompiendo también la obra. Las grietas que se producen, crean cavidades dentro de la obra y que comunican con el exterior, por dónde se introduce la humedad ambiental, que acelera aún más el proceso de oxidación de estas varillas de hierro, que son el refuerzo y sostén del murete y de la barandilla en sí.

El hierro de los perfiles, aumenta de volumen debido a la oxidación y termina por romper la obra, desde el interior. Ese es el principal motivo del desprendimiento de la piedra frontal, ya que la base dónde está sujeta, se debilita y también se desprende.

Armadura de hormigón, en proceso de pasivado.

Proceso de pasivado.

Un proyecto técnico de actuaciones correctivas, se basa en la reconstrucción de la fachada, para devolverle un grado de seguridad máxima y conservar su aspecto original, reparando los desperfectos y solucionando el problema desde su raíz, para que no vuelva a suceder.

Personalmente, prefiero optar por la substitución del aplacado original de piedra, por un sistema mucho más seguro, sin peligro de desprendimiento, incluso parcial, con color aprobado y determinado, por el departamento de conservación del patrimonio, del ayuntamiento de la localidad, dónde se encuentre la obra.

Para ello, se confecciona el siguiente plan de trabajo:
  • Retirado de todo el aplacado frontal de piedra.
  • Substitución de las varillas de hierro afectadas, que configuran la armadura del murete, por varillas de acero inoxidable, AISI-304L o 316L.
  • Aplicación de compuestos pasivantes -inhibidores del óxido- como protección de las varillas, que todavía no han sido muy afectadas por la oxidación.
  • Substitución de todos los montantes verticales principales, de las barandillas, empotrados en la obra, por perfil tubular de acero inoxidable, de calidad AISI-304L o 316L, con los extremos tapados y sellados perimetralmente, mediante soldadura, para hacerlos estancos al agua y a la humedad.
  • Substitución de todos los montantes verticales secundarios, de la barandilla, realmente afectados por la oxidación, por perfil tubular de acero inoxidable, de calidad AISI-304L, con los extremos tapados y sellados perimetralmente, mediante soldadura, para hacerlos estancos al agua y la humedad.
  • Substitución de todos los tramos horizontales, realmente afectados por la oxidación, por perfiles de hierro galvanizado o acero inoxidable, según se determine.
  • Substitución de remate de coronación superior del murete, por piedra natural, mármol o composite de aluminio.
  • Aplicación de molduras conformadas de composite de aluminio, en frontal, como substitución de la piedra original, montado sobre estructura de perfiles de aluminio.
  • Reposición de las gárgolas de evacuación, mediante perfil tubular de acero inoxidable AISI-304L.
  • Restauración del falso techo de madera.
  • Restauración del aplacado interior de las terrazas.
  • Todos los trabajos se deben realizar desde el exterior, mediante los andamios necesarios, con la casi nula afectación de los inquilinos de la finca y con la total predisposición de satisfacer a todas las peticiones de mejora y adecuación de las actuaciones, para cada situación.
Estos son los resultados, de algunos de los proyectos para restauración de fachadas, en los que se han substituido los aplacados de piedra, por  paneles de composite de aluminio, respetando la unidad cromática original: